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Restaurante Tatel ¿estamos en Nueva York o en Madrid?

Elegimos un domingo para conocer este restaurante, ya que al parecer encontrar una mesa en otros días es una misión casi imposible. Lo primero que nos llama la atención es su espectacular decoración. Parece que sus nuevos dueños (capitaneados por Abel Matutes jr. Pero donde también se encuentran accionistas como Pau Gasol o Enrique Iglesias) , han decidido gran parte de sus ahorros en la gastronomía madrileña, que tan de moda está. Al parecer este impresionante nuevo espacio, de 800 metros cuadrados, es el primero de una larga apuesta nacional e internacional que comenzará a ver sus frutos en los próximos años.

El restaurante Tatel no es un nuevo local, ya que ocupan los espacios que en su momento albergaban los estudios de Intereconomía, que decidieron trasladarse a otro sitio más barato en Madrid. Nada queda de las cámaras y luces que dieron lugar a los directos de esta cadena de televisión. En su lugar, un particular escenario con luces muy bien elegidas –aunque algunas mesas se quedan a oscuras- que hacen que el local sea ideal para ver y ser visto (abstenerse visitantes que requieran de intimidad y discreción absoluta). Impresionante decoración con tonos negros, granates , y con pinturas que sobrepasan los cuadros para colarse en las paredes. Un local digno de presidir cualquier espacio de moda en Nueva York, Londres o Berlín, pero en el Paseo de la Castellana de Madrid.

Una recepción agradable , con una relaciones públicas que acompaña a los clientes hasta la mesa elegida. Si realmente no quieres pasar desapercibido , tu mesa ocupará el lugar central del restaurante (pide que así sea), donde la exhibición de caras conocidas ya se está comentando en los mentideros de la villa. También podrás elegir una de las mesas altas con taburetes que dan paso a la sala principal, si es que eres capaz de aguantar sin la espalda apoyada durante la cena o la comida. Un servicio correcto y algo despistado pero que estamos seguros perfeccionarán tras finalizar su rodaje.

La carta es extensa, con gastronomía tradicional y cocina vista, donde ayer contamos a 8 cocineros que se repartían las tareas con eficiencia. Apenas lleva un mes abierto, y el rodaje parece que va tomando forma, después de las críticas que les llovieron mientras adecuaban su cocina a las demandas de sus clientes. Ayer pudimos disfrutar de unos ingredientes de alta calidad y una maestría gastronómica que cuenta con años a sus espaldas . Parece que la cocina está liderada por todo un clásico de Madrid, el hijo de los dueños de “La Ancha” , que ya cosechó éxitos – y muchos – en la Gabinoteca .

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Aperitivo que ponen en Tatel, con su propio aceite

Para empezar tomamos un gazpacho de esos que anticipan la llegada del verano, una tortilla española Velazqueña muy jugosa y una ensaladilla rusa correcta. Para los segundos, nos decantamos por el atún (con un lomo a la plancha y un tartar muy sabroso), y la milanesa de ternera a la trufa y al huevo, muy lograda , y que preparan al momento en un lado de la mesa (lo importante que es generar experiencias en la propia mesa). Para el postre quisimos compartir un helado de queso , con no pocos grumos , no sabemos si casuales o deseados, con una textura un tanto difícil de digerir para un helado como los que estamos acostumbrados.

Nos resultó algo difícil la carta de vinos. No por la carta en sí, con referencias muy logradas y algunas de ellas desconocidas, sino por los precios de los vinos, muy por encima de los de mercado, y donde el cliente ya no pasa un atraco en algo tan español como esto, algo que pasa desapercibido en países más lejanos.

El encanto del restaurante y la impresionante decoración del mismo se vino abajo al finalizar la noche. Parece mentira como algunos locales están apostando no por ser restaurantes, sino por parecer discotecas donde el volumen de la música llega a un nivel que se hace imposible mantener una conversación sin gritar , si es que consigues que gritando que te oigan. Una inversión en un local así requiere de un sonido ambiente en línea con las conversaciones de la gente, y no para provocar un baile improvisado en su inexistente pista. Estoy convencido que en algún momento, éste y otros restaurantes se darán cuenta que la gente viene a disfrutar de la gastronomía y de la compañía, por lo que todo lo que facilite estas conversaciones será bienvenido , y todo lo que lo impida –como la música a un volumen insoportable o una cantante que intenta “animar” a los comensales- será reprochado.

Sin duda creemos que Tatel, a pesar del volumen de su música, tendrá el éxito que se merece porque la apuesta del personal y sobre todo la financiera, no va a caer en balde. ¿te animas a conocerlo?

Restaurante Tatel

Paseo de la Castellana, 36. 28046 Madrid (junto al ABC de Serrano y al Puente de Juan Bravo)

Teléfono (imprescindible reservas) :911 72 18 41

Precio medio (con vino) : 55 euros.

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Acerca de: Diego Antoñanzas de Toledo

Fundador y emprendedor ilusionado en Madrid and You. Instagram @oidoenlacena

Comentario (1)

  • Mamiteayudo 19 Septiembre, 2016 - 12:07 Reply

    CRÓNICA DE UN HAMBRIENTA Y DESESPERADA FUTURA COMENSAL DE UN RESTAURANTE DE MODA.

    Mi marido y yo salimos casi todos los fines de semana a cenar desde antes de casarnos, y este año vamos ya por el 20 aniversario, así que os podéis imaginar la cantidad de restaurantes por los que hemos pasado, y es la primera vez que me marcho de uno sin cenar, en concreto TATEL. •#TatelMadrid @tatelrestaurants #norecomendable
    Mi marido quiso darme una sorpresa y reservó en TATEL, restaurante que sabía que me apetecía conocer, para cenar este sábado. Solo había hueco para las 23:15 y como en mi casa me han educado muy bien a las 23:10 estábamos en la puerta.
    Una amable señorita, porque eso hay que reconocérselo, todas ellas son muy amables, nos indicó que en breve nuestra mesa estaría disponible y que esperásemos mientras tanto en la barra, tomando algo. Y allí nos dirigimos preguntándonos porque le estaría gritando cual hiena una futura comensal ….
    Pedimos un tinto de verano, por aquello que todavía no se ha acabado la temporada, y empezamos la espera. Al principio todo iba bien pero cada vez se agolpaba más gente en la barra empezando a hacer un poco incómoda la situación. ¿Cómo crees que van a dar con nosotros cuando nuestra mesa esté libre? A lo mejor pasa un botones con el nombre como en los hoteles de cinco estrellas . No era un botones, era una amable señorita que se iba acercando a los grupos afortunados y se los llevaba hacia el paraíso de las mesas.
    Qué raro que ya van tres parejas que llegaron después que nosotros y ya se han ido a cenar. Como ya son las 23:45, y hemos dejado un considerado margen de espera, voy a preguntar. Y educadamente le pregunté qué cuanto quedaba para nuestra mesa ya que habíamos visto como pasaba gente que había llegado más tarde. La siguiente es la suya: fue la amable respuesta.
    Y de vuelta a la barra con el culín del tinto de verano ya aguado pero eso sí, muy entretenidos viendo a un grupo rellenando la hoja de reclamaciones y a unos cuantos detrás, no sé si jaleando o haciendo cola para esperar su turno (también hay que esperar para este menester en este restaurante de moda).
    Las 00:00, y como Cenicienta, después de ver pasar por delante nuestro, de nuevo, a dos parejas más, decidimos irnos a casa. Sorpresa!! Cuando se lo decimos a la de la entrada, y ano tan educadamente pero sin llegar a los niveles de hiena que habíamos visto en otros comensales, misteriosamente nuestra mesa ya está preparada … pero la magia se había acabado y nuestra carroza ya se había convertido en calabaza así que nos fuimos a casa.
    No acabo de entender porque TATEL está de moda, la atención fue nefasta, el tinto de verano con el que deleitamos nuestra espera amontonados en la barra junto con otros 100 incautos no estaba nada bueno y la comida que pasaba por delante de nuestras narices y que acababa en las mesas del alrededor nuestro (pobre el que le toque una de estas mesas porque tendrá encima a todos los que esperan para el siguiente turno) no tenía muy buen aspecto: la carne reseca y las patatas fritas crudas.
    He trabajado como Directora de RRHH en una conocida empresa de hostelería y el mantra que no nos cansábamos de transmitir a nuestros empleados en los cursos de formación en: el CLIENTE es lo primero.
    ¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Por qué nos encontramos con restaurantes que maltratan a su cliente y además están llenos? ¿Os ha pasado alguna vez algo similar?

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