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¿dónde está el cocodrilo de San Ginés?

No, no nos hemos vuelto locos con el título. Muchas de las iglesias de Madrid esconden secretos inconfensables, y una de ellas es la conocida Iglesia de San Ginés. Sabemos que la reconoces en cuanto te digamos que es la que está pegadita a Joy Slava, o a la chocolatería centenaria que adoptó su nombre. Además, en esta iglesia fue bautizado Lope de Vega y se casó Francisco de Quevedo. Vamos, que es una iglesia con mucha historia, pero también con sombras y secretos que hoy queremos compartir con vosotros.

El origen de la Iglesia trae mucha controversia, ya que hablan que en el mismo espacio estuvo emplazado un templo ya en la época de San Isidro (S. XII) . Algunos incluso se atreven a decir que en época musulmana existió una mezquita – como en tantas otras iglesias de España-, pero nadie lo ha llegado a demostrar fehacientemente. La iglesia original, y eso si que lo sabemos con seguridad, estaba situada en el arenal que bordeaba la ciudad antigua, arenal que dio nombre a la actual calle. Digamos que en época medieval, y hasta el siglo XVI , la calle Arenal era un río de inmundicias que en verano se secaba y daba lugar al aspecto de playa abandonada… algo sucia, eso sí.

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Iglesia de San Ginés en la actualidad

De hecho la forma de la Iglesia que ha llegado hasta nuestros días nada tiene que ver con la original. Podríamos decir que se parece más o menos a la que se terminó de levantar/reformar en el Siglo XVII, después de su parcial hundimiento (no construían tan bien como ahora, está claro). Por supuesto que la Iglesia no sólo tenía cementerio anexo (el que ocupa la lonja y las escaleras de entrada desde la calle Arenal), sino que también posee un pozo de 9 metros de profundidad donde se quemaban a los ahorcados de la Inquisición cuando venían – ya muertos- desde la Plaza Mayor. Todo muy agradable. Ahora hay una cripta donde numerosas familias de Madrid  tienen enterrados a sus seres queridos. Por ejemplo, el fundador del Corte Inglés Ramón Areces. Es curiosa la crónica que escribía el Periódico El Mundo en el 2001, donde el párroco de San Ginés decía textualmente “los ricos de la derecha siempre han hecho lo mismo. Compran barato y se aprovechan de la Iglesia,…, de los 500 que aquí tienen sepultura, solo 29 pagan 1.000 pesetas al año para su mantenimiento”.

La Iglesia sufrió numerosos incendios que formaron parte de las crónicas del Madrid de la época, pero lo que realmente nos ha llamado la atención son las dos historias – a cada cual más increíble- que ocurrieron en su interior.

La primera tiene que ver con una cabeza humana. Algo tan bucólico puede llegar a ser bastante desagradable si nos la imaginamos separada del cuerpo. Nos tenemos que ir a la leyenda que nos traslada al año 1353. Por aquellos tiempos los robos en templos estaban a la orden del día, ya que el botín aseguraba una buena cantidad de dinero, muy escaso o inexistente entre las clases más pudientes. Joyas, cálices, obras de orfebrería, … eso era lo que buscaban unos ladrones en el interior del templo cuando se percataron de la presencia de un anciano que rezaba aprovechando la tranquilidad del divino espacio. Los malhechores no escatimaron en medios para darle la muerte al instante, decapitando su cabeza con un gran cuchillo. A los pocos días, y tras el recuelo que se formó en la ciudad con tal cruel crimen, se dio con los ladrones los cuales fueron asesinados al estilo de la época. ¿pero cómo llegaron a dar con ellos? Pues la leyenda cuenta, y aquí viene la parte más truculenta, que un cuerpo sin cabeza se presentó en el templo con forma de fantasma decapitado y comunicó a su párroco la identidad de los culpables. Desde entonces, son muchos los que dicen que en el interior del templo se sigue apareciendo el pobre anciano por las noches … habrá que quedarse un día encerrado y comprobarlo.

La segunda historia es todavía más increíble y relaciona la historia de una de sus capillas con un cocodrilo. En época de los Reyes Católicos, y en plena colonización de las tierras americanas, un aposentador (el que se encargaba de organizar el cobijo de las tropas militares) de nombre Alonso de Montalbán , divisó en Portobelo (hoy Panamá)  un caimán de grandes dimensiones que se acercaba con intenciones poco deseables. Ante la imposibilidad de hacerle frente, rezó a la Virgen con el objetivo de no morir devorado por el animal, y el milagro ocurrió: una rama de un árbol cercano se desplomó sobre el animal dándole la muerte al instante. El valiente militar quiso hacer honor a su hazaña, y disecó al cocodrilo para traérselo a Madrid y que presidiera una capilla financiada por él mismo. Dicho y hecho: durante muchos años, un enorme cocodrilo disecado estuvo presidiendo la capilla de la de la Virgen de los Remedios, a la que al parecer rezó Montalbán. Se dice que hasta hace bien poco – nosotros nunca lo vimos- el cocodrilo se podía ver en una hurna, pero que el párroco se cansó de que las visitas a la iglesia fueran por un motivo tan mundano, y lo hizo desaparecer. Parece ser que el pobre animal, después de tanto tiempo y tanto incendio, no estaba de buen ver.

¿dónde está hoy el cocodrilo de San Ginés? ¿sería el caimán original de la historia el que hasta hace poco se podía ver en la capilla de la Virgen de los Remedios? ¿acabaría en la basura? ¿alguien sabe dónde podrá estar? El tiempo lo dirá… mientras tanto, seguiremos contando historias tan fabulosas como esta que hacen que Madrid sea todavía más especial.

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Acerca de: Diego Antoñanzas de Toledo

Fundador y emprendedor ilusionado en Madrid and You. Instagram @oidoenlacena

Comentario (1)

  • Chocolatería San Ginés 27 Mayo, 2016 - 02:29 Reply

    ¡Enhorabuena por un artículo tan bueno sobre nuestra “pequeña mascota”, Diego!

    La verdad es que el paradero del cocodrilo en cuestión es un enigma para todos hoy en día -y desde hace algunos siglos-. Sin embargo, parece que se le ha visto algún invierno reponiéndose del frío con un buen chocolate con churros a la hora de la merienda.
    ¡Pásate un día a merendar, te invitamos! Y bueno… puede ser que tengas suerte y os podáis saludar, o no, eso ya lo dejamos a tu elección 😉

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