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Las lavanderas del Manzanares y su historia

Madrid no ha sido una ciudad limpia toda la vida, como podéis imaginar. Tampoco las profesiones eran como las de ahora, ni la seguridad laboral intrínseca a cada puesto de trabajo. Desgraciadamente Madrid tuvo una época en la que muchas mujeres dedicaron su tiempo y su salud a limpiar la ropa de los que eran más pudientes, poniendo en riesgo sus vidas ante un escenario lleno de peligros para su vida y la de sus familias. Nuestro especial homenaje de hoy es para las Lavanderas del Manzanares.

Hasta la afortunada aparición de la lavadora, lavar la ropa en Madrid era una tarea en muchos casos ofrecida a las famosas lavanderas del río Manzanares. El agua corriente que tenía que llegar a las casas , y cuando digo casas me refiero a todas las casas, no sólo a algunos palacios, no llega a Madrid hasta finales del Siglo XIX. Para vuestra curiosidad , la primeras casas con retrete y agua corriente se levantaron hacia 1860 en la calle Serrano, a la altura de lo que hoy es la Plaza de Colón. Os podréis imaginar que era todo un lujo para la época. Pues bien, desde el siglo XVI hasta los años 20 del Siglo pasado , cientos de lavanderas al principio y miles de lavanderas – hasta 5.000-  al final , se instalaban cada mañana a lo largo del Río Manzanares para realizar las tediosas tareas de lavar, frotar y secar la ropa de los que eran más ricos de la ciudad de Madrid. Una profesión no alejada de insalubridad y enfermedades de todo tipo, ya que iban cada día lloviera, nevara, o cayera el justiciero sol de verano. 

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Imagen del Río Manzanares donde podemos ver en primer plano el lugar de trabajo de las lavanderas

Todo empezaba con los porteadores , quien tenía dinero para pagarlos, que iban por todas las casas de Madrid recogiendo la ropa sucia a primera hora de la mañana y llevándola hasta la orilla del Río Manzanares, entre lo que hoy puede ser el puente del Rey y el de Segovia, que era la zona donde más lavanderas se concentraban. Una vez entregada la ropa sucia, comenzaba la ardua tarea que pasaba muchas veces por usar las manos y una plancha de lavado de madera para con agua caliente en algunos casos y con fría en muchos otros , frotar , frotar y frotar hasta que desaparecía la suciedad. El jabón utilizado se hacía con sosa y aceite, así que imaginad las pobres manos de estas señoras cómo acababan después de tantas horas de frote. Posteriormente se secaba la roba en los secadores públicos , ropa que iba numerada para que los porteadores cogieran al atardecer la que le correspondía y la entregaran de nuevo en las casas más ricas de cada época. 

Secretos eran muchos los que las pobres lavanderas compartían entre lavado y lavado. Imaginad que era el lugar para difundir los cotilleos más jugosos de la ciudad. Además se daba la triste circunstancia que estas mujeres en muchas ocasiones llevaban a sus hijos  en edad escolar, que lamentablemente no podían recibir la educación que hoy conocemos. Es por esto por lo que muy poca gente sabe que donde hoy está la Glorieta de San Vicente, se levantó a finales del siglo XIX una casa de beneficencia , con patrocinio de la Casa Real de Amadeo de Saboya y las hermanitas de la Caridad, donde las mujeres podían dejar a los niños todo el día. Esta casa fue destruída en la guerra civil española aunque a partir de los años 40 fueron poco a poco incorporándose las famosas máquinas lavadoras que tanto trabajo nos quitan cada día y que han hecho que hoy podamos disfrutar del río Manzanares como se merece. ¡con este buen tiempo, que todo el mundo saque su bicicleta y que disfrute de Madrid Río como se merece! 

Acerca de: Diego Antoñanzas de Toledo

Fundador y emprendedor ilusionado en Madrid and You. Instagram @oidoenlacena

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