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La Plaza Mayor tendrá un hotel de lujo en la Casa de la Carnicería

Los que hayáis pasado últimamente por la Plaza Mayor habréis visto sus edificio más emblemáticos cubiertos de andamios. Desde este verano se está acometiendo un proyecto de rehabilitación integral que ha comenzado por la Casa de Panadería y la Casa de Carnicería, pero que afectará a todo el conjunto, desde las cubiertas hasta el pavimento pasando por las fachadas. El objetivo es que luzca sus mejores galas de cara a su inminente cuarto centenario, que se celebrará en 2017. Para ello algunos artistas decorarán incluso las bóvedas de los soportales con pinturas alusivas a la historia de la plaza.

La reforma traerá además algunas novedades, la más destacada es la explotación privada de la Casa de Carnicería como hotel de lujo.

Parece que el proyecto lleva gestándose ya tiempo, si bien uno de los impedimentos para hacerlo realidad era que la Casa de Carnicería comparte pared con el parque de bomberos del distrito Centro, lo que dificultaba el acceso a un hipotético hotel o la creación de un garaje para el mismo. El problema ha quedado ya resuelto, ya que el parque de bomberos va a ser próximamente trasladado a las nuevas instalaciones que se están construyendo entre las calles San Bernardo y Palma.

Dado que la explotación de la Casa de Carnicería aún no se ha sacado a concurso público, se desconoce por el momento a qué cadena de hoteles pertenecerá. Durante un tiempo se pensó en convertirlo en parador nacional, posibilidad que fue finalmente descartada por lo que lo que es seguro es que acabará en manos de un operador privado.

Como os contamos en nuestra ruta del Madrid de los Austrias, la Plaza Mayor fue una de las construcciones más importantes, si no la que más, que se acometieron en Madrid en la época de los Austrias, ya que se convirtió en el punto neurálgico de la vida de la ciudad, desbancando así a otras plazas con mucha más solera, como la cercana Plaza de la Villa.

Tras asentar la Corte en Madrid, Felipe II concibió la plaza como espacio de reunión y de celebración de actos públicos para mayor gloria de su imperio y con esta idea en mente le encargó a Juan de Herrera el proyecto de remodelación de la antigua Plaza del Arrabal. Pero al Rey Prudente no le dio tiempo a verla terminada, ya que durante su reinado sólo se acometió la demolición de algunos edificios circundantes del espacio (a expensas de la Villa pero también de los propios vecinos, así se hacían entonces las cosas…) y se inició la construcción de la Casa de Panadería y de la primera Casa de Carnicería, para la venta de carne a la Corte, que estaba exenta de pagar impuestos por ella.

La Plaza Mayor se dio por terminada en 1620, tras tres años de intensas obras dirigidas por el omnipresente Juan Gómez de Mora. De aquella plaza primitiva sólo se conserva la Casa de Panadería, pues el resto de edificios han sufrido remodelaciones y reconstrucciones a lo largo de su historia, debido principalmente a su destrucción por varios incendios.

Precisamente la Casa de Carnicería ha sido uno de los más castigados, pues parece que el primer edificio quedó destruido en el incendio de 1631, en el cual la preocupación del rey Felipe IV y del Conde Duque de Olivares por la voracidad del fuego y la relativa cercanía al Alcázar les llevó a tomar la decisión de trasladar a la plaza el cuerpo incorrupto de San Isidro para que obrara el milagro de extinguir las llamas.

La Casa de Carnicería se destruyó aún otra vez por el devastador incendio de 1790, que llegó incluso a la vecina plaza de San Miguel (donde hoy se encuentra el famoso mercado gastronómico)  y destruyó su iglesia. La remodelación de la plaza que se llevó a cabo entonces fue una de las más profundas y que más ha cambiado la fisonomía del espacio, pues Juan de Villanueva, entonces arquitecto mayor de la Villa, aplicó las tendencias neoclásicas propias de su época a la reconstrucción del espacio. Dado que la moda entonces era la de tener plazas simétricas, decidió reconstruir la Casa de Carnicería a imitación de la de Panadería, razón por la que le colocó las dos torres esquineras que hoy en día podemos ver y que originalmente no tenía, además de reconstruir el pórtico con arcos, en vez de adintelado como el resto de la plaza.

A principios del siglo XX el arquitecto Luis Bellido reformó parte del edificio para convertirlo en Hemeroteca Municipal. Posteriormente ha tenido otras intervenciones, la última entre 1988 y 1992. Los usos han sido también variados, últimamente como sede de la Junta Municipal de Distrito Centro hasta que se trasladó hace unos años a la Calle Mayor.

Parece que ahora comienza una nueva etapa en la historia de este edificio emblemático, en los próximos meses veremos en qué se concreta. Mientras tanto ¡seguiremos disfrutando de esta maravillosa Plaza!

Acerca de: Diego Antoñanzas de Toledo

Fundador y emprendedor ilusionado en Madrid and You. Instagram @oidoenlacena

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